VENTAJAS

Actualmente las escalas del consumo de recursos energéticos son tan  importantes que es imposible no pensar en las consecuencias de su impacto sobre el medio ambiente así como  en que estos recursos son agotables.

El consumo mundial de carbón genera 9 mil millones de toneladas de CO2, mientras que todas las centrales nucleares en funcionamiento evitan la emisión de 3 mil millones de toneladas de CO2 al año.

Un kilo de combustible nuclear (uranio) produce la misma cantidad de energía que 1.000 toneladas de carbón.

Las centrales nucleares de última generación no producen emisiones de dióxido de carbono, dióxido de azufre, ni óxido de nitrógeno, que son los principales causantes del Efecto Invernadero, el Calentamiento Global y el Cambio Climático.

La construcción de una central nuclear de mediana potencia demora entre cinco y seis años.

La transferencia tecnológica que recibe un país que opta por la energía nuclear constituye un verdadero salto evolutivo científico, imposible de lograr de otra manera.

El impacto ambiental de la instalación de una planta  nuclear es prácticamente nulo por el poco espacio que requiere, a diferencia de una central hidroeléctrica, que inunda miles de hectáreas para generar la misma potencia. Por contrapartida, tecnologías complementarias utilizadas en una central nuclear generan otros beneficios, como suministro de agua potable producto de la desalinización de agua de mar.

Rusia propone usar la basura de
Santiago para producir energía

Además de las ventajas ya conocidas de la energía nuclear -eficiencia energética, seguridad y desarrollo sustentable-, los representantes de Rusia destacaron otros beneficios obtenidos a partir de tecnologías asociadas a las plantas núcleo eléctricas y que representan soluciones concretas a serios problemas  que afectan a nuestro país.

La mitad de la basura que producen los hogares de la Región Metropolitana podría generar suficiente electricidad para satisfacer sus necesidades de suministro energético, de manera eficiente, ecológicamente sustentable y a bajo costo. Mediante la aplicación de la tecnología usada para el reciclaje del combustible nuclear, la industria rusa ha desarrollado instalaciones de procesamiento de desperdicios capaces de transformar la basura orgánica doméstica en electricidad y los desperdicios sólidos en materiales de construcción de alta resistencia.

En su presentación durante el Seminario Internacional “Energía Nuclear: una Opción para Chile”, el director de la compañía rusa Intermash, Viktor Filichkin, propuso la utilización de esta tecnología para resolver en el corto plazo las necesidades energéticas del gran Santiago y otras regiones del país, reemplazando el uso de combustible contaminante, como carbón o petróleo -que ante la escasez de suministro están siendo utilizados sin considerar sus graves daño ambientales-, por plantas procesadoras de basura domiciliaria y desperdicios industriales, capaces de producir electricidad y materiales de construcción al mismo tiempo, desarrolladas a partir de la tecnología de las centrales nucleares.

“Con la mitad de la basura que producen los hogares de Santiago y una docena de estas instalaciones se podrían producir 800 Megawats de electricidad, una potencia superior a la de una central nuclear mediana y a un 50% del costo. Esto permitiría en el corto plazo suplir las necesidades apremiantes de suministro de manera eficiente y ecológicamente sustentable, de manera complementaria a la instalación de una o más centrales nucleares, que representan la solución definitiva a esta problema”, afirma Viktor Filichkin.

El especialista ruso explica que esta tecnología se basa en los sistemas de reciclaje del combustible utilizado por las centrales nucleares, mediante un proceso denominado Plasmo Termical Technology -consistente en someter los residuos orgánicos domésticos a altas temperaturas en un reactor químico-, el cual genera energía con una producción mínima de gases de efecto invernadero, muy por debajo de los estándares considerados aceptables por la comunidad internacional, los cuales no obstante son tratados con filtros de última generación y reutilizados en el proceso, haciendo que el impacto ambiental sea prácticamente nulo. El mismo sistema produce Hidrógeno, Metanol y Diesel, además de  materiales de construcción de alta resistencia.

“A través de la Corporación Nuclear Eléctrica Chile ponemos a  su disposición esta tecnología que en el plazo de un año y medio podría estar funcionando y demandaría una inversión considerablemente menor a la que representan las otras alternativas  que las autoridades chilenas están evaluando para enfrentar la crisis”, añadió.

Agua Potable
Por otra parte, Viktor Filichkin destaca como uno de los beneficios directamente asociados a la instalación de una central nuclear la posibilidad de contar con suministro permanente de agua potable, proveniente del mar y previamente tratada en plantas desalinizadoras de última generación. A modo de ejemplo cita el caso de la ciudad de Aktau en Kazajstán, que se abastece completamente con agua potable producida por 11 instalaciones desalinizadoras, con capacidad total de 135.000 toneladas de agua al día,  idénticas a las utilizadas en los reactores nucleares.

“Los reactores nucleares utilizan agua dulce en su funcionamiento, la cual es obtenida del mar y tratada en estas instalaciones desalinizadoras, cuya productividad permite abastecer no sólo las necesidades propias de la planta núcleo eléctrica, sino también las de las poblaciones alrededor de ésta”, explica, destacando que esta agua no está en contacto con los sistemas radioactivos del reactor, por lo que es absolutamente segura su utilización.

“Nuestros estudios preliminares indican que el emplazamiento más lógico para una central nuclear es en el Norte de Chile, por lo que este beneficio complementario representaría un alto valor agregado para aquellas zonas donde el suministro de agua potable es crítico, más ahora que el país atraviesa por una grave sequía, fenómeno que es de esperar se agudice en los próximos años”, señala Filichkin.

Los antecedentes sobre estas tecnologías asociadas al desarrollo de la Energía Nuclear están a disposición de las autoridades y el sector privado de nuestro país a través de la Corporación Nuclear Eléctrica Chile S.A., cuyo director general es Anatole Gubin.

 

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